miércoles, 4 de julio de 2007

Diógenes de Sinope, el cínico.

Conversación con Alejandro Magno

En una ocasión, se dice, Diógenes mantuvo una inesperada entrevista con Alejandro Magno, quien empezó la conversación así: "Yo soy Alejandro Magno"; el filósofo contestó: "y yo, Diógenes el cínico". Alejandro entonces le preguntó de qué modo podía servirle y haría cuanto deseara. El filósofo replicó: "Puedes apartarte para no quitarme la luz del sol". Alejandro, dicen, se quedó tan impresionado con el dominio de sí mismo del cínico que se marchó diciendo: "si yo no fuera Alejandro, querría ser Diógenes".



La demostración del movimiento

Un filósofo sofista quiso demostrarle que el movimiento no existía. Diógenes contestó que si lo demostraba, lo creería, y el filósofo empezó a desarrollar complicados argumentos. Diógenes, que lo escuchaba sentado, se levantó y dijo:

- Tú no me has demostrado nada y , sin embargo, yo te voy a mostrar que el movimiento existe.

Y echó a andar. (de ahí procede el proverbio "el movimiento se demuestra andando").




Pedir limosna

Lo encontraron un día frente a una estatua, con la mano extendida como si pidiera limosna. Le preguntaron en burla:

-¿Pides limosna a una estatua?
-Sí.
-¿Crees que te la dará?
-No. No pido para que me la dé, sino para acostumbrarme a que no me den.




Quitar el hambre

En cierta ocasión pillaron a Diógenes masturbándose ferozmente en una plaza y le preguntaron, que hacía. A lo que respondió:

-¡Ojalá el hambre se quitara tan solamente con frotarse la barriga!