Conversación con Alejandro Magno
En una ocasión, se dice, Diógenes mantuvo una inesperada entrevista con Alejandro Magno, quien empezó la conversación así: "Yo soy Alejandro Magno"; el filósofo contestó: "y yo, Diógenes el cínico". Alejandro entonces le preguntó de qué modo podía servirle y haría cuanto deseara. El filósofo replicó: "Puedes apartarte para no quitarme la luz del sol". Alejandro, dicen, se quedó tan impresionado con el dominio de sí mismo del cínico que se marchó diciendo: "si yo no fuera Alejandro, querría ser Diógenes".
La demostración del movimiento
Un filósofo sofista quiso demostrarle que el movimiento no existía. Diógenes contestó que si lo demostraba, lo creería, y el filósofo empezó a desarrollar complicados argumentos. Diógenes, que lo escuchaba sentado, se levantó y dijo:
- Tú no me has demostrado nada y , sin embargo, yo te voy a mostrar que el movimiento existe.
Y echó a andar. (de ahí procede el proverbio "el movimiento se demuestra andando").
Pedir limosna
Lo encontraron un día frente a una estatua, con la mano extendida como si pidiera limosna. Le preguntaron en burla:
-¿Pides limosna a una estatua?
-Sí.
-¿Crees que te la dará?
-No. No pido para que me la dé, sino para acostumbrarme a que no me den.
Quitar el hambre
En cierta ocasión pillaron a Diógenes masturbándose ferozmente en una plaza y le preguntaron, que hacía. A lo que respondió:
-¡Ojalá el hambre se quitara tan solamente con frotarse la barriga!
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1 comentario:
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